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Erradicación de plantíos de amapola ligeramente a la alza

Una de las principales acciones para el combate de la comercialización ilegal de goma de opio y sus derivados, ha sido la destrucción y erradicación de plantíos.

En los últimos 18 años, la destrucción de plantíos y superficies erradicadas ha registrado un comportamiento irregular, no obstante, a partir del 2007 se registró un repunte en ambos rubros.

La evolución histórica de cultivos (mayormente realizada por elementos del Ejército Mexicano y Armada de México), indica que en el año 2000  se destruyeron 182,137 plantíos de amapola, equivalentes a 15,718 hectáreas.

 

 

En el 2010 los plantíos destruidos disminuyeron a 93,352, equivalentes a 15,484 hectáreas. Es decir, la superficie cultivada se incrementó significativamente por parcela destruída.

En 2017, último año de registro, se presentó un nuevo incremento con 201,871 plantíos destruidos, equivalentes a 18,829 hectáreas. Dicho de otra forma, la superficie de los plantíos fue menor que en 2010 y 2000.

Este mismo año, Guerrero, Durango y Chihuahua fueron las entidades con más plantíos destruidos  y los de mayor superficie; mientras que en 14 estados del país no se registró ningún caso, ya sea por falta de operativos, porque las condiciones climáticas y geográficas no fueron óptimas para su desarrollo o porque no fueron detectados.

En materia de Seguridad con Bienestar del país, durante la primera semana de noviembre, ésta se vio impactada por las acciones emprendidas por el gobierno federal en materia de erradicación de amapola.

 

 

Destacó la destrucción de 63 plantíos de amapola en 6 entidades del país, particularmente en Guerrero.

Durante el desarrollo de los operativos, comunidades de la Sierra de Guerrero retuvieron de forma pacífica a 20 militares, para presionar  a las autoridades federales a que cumplan su promesa de establecer programas sociales y respaldar con proyectos productivos de apoyo al campo, a cambio de dejar de sembrar amapola.

Por otro lado, los más de 50 mil productores de amapola en la zona declararon encontrarse en una severa crisis por la caída del precio del producto. Mientras que años atrás el kilogramo de goma de opio costaba 24 mil pesos, en el último año el precio se desplomó hasta mil pesos, obligando a familias enteras a emigrar a otras entidades.