Fuente: El País
Ubicación: Estados Unidos

Siguiendo a rajatabla su lema nacionalista América primero, el presidente de EE UU ha ordenado la retirada de su país del proyecto en marcha de Naciones Unidas para alcanzar en 2018 un pacto no vinculante con directrices comunes para la gestión humanitaria de movimientos migratorios y de refugiados. “Nuestras decisiones sobre políticas de inmigración serán tomadas por americanos y solo por americanos”, afirmó el sábado en un comunicado Nikki Haley, la embajadora de EE UU ante la ONU.

Pese a que el proyecto de la ONU no alterará en asboluto las competencias migratorias nacionales, Haley aseveró: “No es compatible con la soberanía de EE UU”.

El plan de la ONU arrancó en septiembre de 2016 con la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes, aprobada por unanimidad por los 193 estados miembros y respaldada por el antecesor de Trump, Barack Obama. Su objetivo fundacional es “cubrir todas las dimensiones de las migraciones internacionales de una manera holística y comprehensiva”, buscando la protección de los derechos humanos de los migrantes y su integración social y económica en los países de destino, apoyando a los países que acogen a más asilados, impulsando el desarrollo en los países de origen, garantizando la escolarización de los menores migrantes o coordinando operaciones de rescate.


IMPACTO SECTORIAL


Sector Seguridad-Justicia

El tratado aborda cuestiones como la seguridad, dignidad, derechos humanos y libertades fundamentales de los migrantes, pero Estados Unidos considera que sólo ellos pueden decidir cómo actuar sobre su territorio y sus fronteras.
No es la primer vez que Estados Unidos rompe o sale de un acuerdo internacional, el pasado junio abandono el Acuerdo de París (2015) el cual combatía el calentamiento global, también decidió abandonar la Unesco, que acusó de tener prejuicios contra Israel y en puerta se encuentra poner fin al tratado en contra de lucha de la proliferación nuclear, así como el TLCAN.
Lo cierto es que el Presidente norteamericano no puede aislar al territorio estadounidense del resto del planeta y debe reconocer que las prácticas y acuerdos internacionales no constituyen una agresión a su gobierno; por el contrario, las acciones que ha tomado solo originan que pierda aliados.


Sector Político-Social

La retirada de Estados Unidos de la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes deja en claro la postura del Gobierno estadounidense sobre la política migratoria, sin embargo dicho movimiento no tendrá un impacto sobre las acciones en materia de migración los Estados Unidos, puesto que este no contaba con la capacidad de modificar su política; no obstante, significa un golpe para los objetivos en materia de refugiados y migrantes de la ONU, como parte de un problema público a nivel mundial que necesita ser atendida; la nación norteamericana es una de las que cuenta con mayor tránsito de migrantes, y su retirada del pacto significa la reducción de los recursos para alcanzar los objetivos. Por otra parte la decisión, con implicaciones a nivel mundial, que acaba de tomar el mandatario, puede llevar a la ruptura de relaciones con otros países.


Sector Económico-Financiero

Esta decisión, sumada a la salida del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y otros tratados, podría generar que los inversionistas extranjeros no cuenten con la certidumbre necesaria para llevar capital al país.
Sin embargo, la política fiscal que aprobó el Senado y que analiza el congreso podría servir para aminorar dicha incertidumbre debido a que las unidades económicas que se encuentren y se instalen en EU, contarán con beneficios fiscales, para disminuir el déficit comercial actual del país y retener las inversiones dentro del territorio.